Cómo se conocieron…

En realidad la historia de Yolanda y Roberto aunque se conocían desde siempre por vivir en el mismo lugar, no comenzó realmente hasta que Yolanda se dio cuenta de que podía perderlo definitivamente. Y es que, aunque habían comenzado su relación meses antes, también se interrumpió por unos meses por surgir algunas dudas y cierto miedo al compromiso.

Pero como dicen: ‘rectificar es de sabios’ y no hay mejor manera de darse cuenta cuando quieres a una persona, que cuando estás a punto de perderla. Y esto es lo que le pasó a Yolanda. El destino quiso que esta pareja se reencontrara y se diera una segunda oportunidad justo antes de que ambos comenzaran un camino por separado: una nueva relación, por un lado y un largo viaje, por el otro.

Yolanda nos cuenta que su primera cita de ‘reencuentro’ , en febrero de 2017, fue realmente increíble. Ambos se dieron cuenta de lo importantes que eran el uno para el otro, hubo disculpas, perdón y sobre todo: ¡muchísimo amor!

2 románticas pedidas de mano…¿Sólo 2 ;)?

¡Sí! Y por ambas partes…Os lo cuento:
La primera declaración de amor fue por parte de la novia, que tomó la iniciativa con una propuesta súper romántica. Una escapada de fin de semana, una encantadora masía y una parada sorpresa para visitar ‘ Los amantes de Teruel’… ¿adivináis donde fue? ;) Yolanda nos lo cuenta:

«Noviembre de 2017. Mi regalo de cumpleaños para Roberto fue un viaje de fin de semana a una masía en un pueblo de Teruel. Fue un fin de semana muy bonito y romántico. Y a la vuelta el domingo, entramos a Teruel de sorpresa. Le había preparado a Roberto una visita sorpresa al mausoleo de los amantes de Teruel y justo cuando pasábamos por delante de los amantes, delante de la gente le leí una carta reflejando la historia de los amantes de Teruel con la nuestra y ofreciéndole un pergamino al acabar de leerle la carta, donde le preguntaba si quería casarse conmigo. La respuesta entre lágrimas fue… ¡SI QUIERO!
La gente que teníamos como público nos aplaudieron emocionadas de la situación.
Meses después, en febrero de 2018, Roberto me llevó de escapada de fin de semana a Jaca. Fuimos a patinar a la pista de hielo y nada más entrar en la pista se arrodilló. Yo pensé en ese momento que se caía , ya que no le gusta nada patinar y no se le da nada bien. Pero en cambio sacó una cajita con un anillo y entonces, me pidió matrimonio. Como ya podréis imaginar la respuesta también fue: ¡Sí, QUIERO!”

Una boda de invierno

Celebrar una boda en enero tiene sus ventajas: una decoración especial e invernal y muchas más opciones a la hora de elegir el salón y el resto de instalaciones.

Aunque los novios prefirieron casarse previamente en Zuera, en el lugar donde residen, el 18 de enero de 2019. También celebraron una pequeña ceremonia original y diferente con sus invitados en el Castillo Bonavía el día después.

Una ceremonia donde los novios no sabían qué iba a pasar, ya que de la organización de la misma se encargó uno de los amigos más íntimos. Y donde no faltaron lecturas divertidas y también emotivas, basadas en ‘El Principito’.
Los novios dejaron a cargo de la ambientación y decoración tanto de la ceremonia, como del banquete a la coordinadora de bodas del Castillo. Pero en cambio, para los pequeños detalles eligieron implicarse ellos mismos y de una forma más original y personal.
Por ejemplo, Yolanda nos cuenta acerca de las invitaciones de boda:

«Las invitaciones queríamos que fueran algo diferente y que cuando la entregáramos fuera un momento divertido. Así que una mañana de domingo pasé a casa la vecina, le pedí su vestido de novia. Me despeiné, Roberto se puso un traje, lo maquillé como si hubiéramos pasado una noche fatídica y nos hicimos una foto. Sería la foto para la invitación, la típica foto que te hacen en comisaria cuando te fichan, nos pareció una idea muy divertida.»

¿Y qué fue lo más especial?

Siempre nos gusta preguntar a nuestros novios acerca de los momentos más especiales y los más emotivos. El camino al altar, y ver a tu pareja en ese momento esperando con una sonrisa, sin duda, fue uno de los más emocionantes para Yolanda. Y lo mismo le sucedió a Roberto al verla acercarse del brazo de su padre.

Otro de los grandes momentos fue la entrada en el salón de los novios. Para los novios ver a todos sus invitados felices y reunidos en un mismo lugar y compartiendo esa alegría con ellos, fue muy especial. Un momento muy intenso y emocionante sobre todo, después de los nervios ya pasados, que bien merece mantenerlo en la memoria para siempre.

Otro de los momentos más bonitos y destacados por parte de esta encantadora pareja no sólo se produjo durante el día de la boda. Yolanda nos cuenta que:

“Pasar la noche de antes juntos en una de las Suites del Castillo, despertar esa mañana y esperar a todo el mundo que quieres y ver que todos ellos ese día están emocionados por ver que vas a ser feliz con la persona que mas quieres, te hace muy feliz».

¡Desde Castillo Bonavía nos queremos despedir deseando que esa felicidad dure para siempre y deseándoles lo mejor!