Boda-Saioa-y-Jesus-en-Castillo-Bonavia-12

Así empezó todo…

“Saioa estudiaba psicopedagogía en Zaragoza y un buen día, el de su graduación, un maño dispuesto a encontrar el amor, se aventuró a pedirle el teléfono entre canción y canción. Tras varias intentonas por apuntar bien el nombre de esta navarrica, bailes y alguna que otra copa, todo comenzó a fluir en el Sella.

Antes de que Saioa se marchara de Zaragoza y un sinfín de conversaciones por whatsapp… surgió el amor. Largos paseos por el parque grande y viajes entre Zaragoza y Tudela… hicieron posible esta historia.

La pedida

La pedida de mano fue un gran momento. Un chico que dejó de lado su timidez, organizó una pedida por todo lo alto junto a la familia de la chica. Necesitó varios compinches para que todo saliera perfecto y así fue.

El 31 de diciembre, una noche de lo más mágica, fueron al Pago de Cirsus a celebrar la Nochevieja. La vestimenta de gala, la decoración navideña y el ambiente familiar, hicieron que el escenario fuera de ensueño. Al llegar el solomillo Wellington,  el maitre avisó de que había una sorpresa. Al destapar la campana… ¡Ahí estaba!

Un anillo, un chico arrodillado, unas palabras con mucho sentimiento y un ‘SÍ’ muy esperado por todos los acompañantes.

No importó que llegaran las uvas o que cambiáramos de año, sólo había ganas de celebrar y de visualizar una bonita boda…”

Todos los detalles sobre la boda

Después de año y medio de planificación de la boda, una mudanza y la publicación del libro de Saioa, llegó el gran día: el 9 de Junio de 2018 cuando Saioa y Jesús se dieron el ‘Sí, quiero’.

Aunque organizar una boda no siempre es tarea fácil, los novios tenían claro que su boda tendría lugar en el Castillo Bonavía, lugar donde se casó el hermano del novio y también, punto intermedio entre ambas familias (Tudela y Zaragoza). Pero fueron sus jardines, los salones y la gastronomía del lugar lo que definitivamente sedujo a estos novios.

La boda, marcada por un claro estilo personal y minimalista que fusionaba lo romántico y lo vintage, lo DIY con el encanto medieval del castillo, estuvo repleta de detalles nacidos del corazón. Crear una atmósfera cálida con rincones con encanto y conseguir que cada invitado se sintiera cómodo fueron siempre las prioridades de los novios.

Las invitaciones, totalmente personalizadas y diseñadas por la novia y donde cada elemento tenía su significado, hablaban desde el cariño. ¡Y qué mejor detalle que con motivo de la boda se pudiera ayudar a una buena causa! Por ello, los novios quisieron contribuir con una acción solidaria en nombre de sus invitados: la lucha contra el cáncer de mama.  Por lo que a cada invitado le fue entregada una tarjeta de agradecimiento donde se explicaba todo el proceso realizado.

Fue una boda cargada de buen humor, donde la felicidad y la unión fueron los grandes protagonistas y donde no faltaron todo tipo de detalles, desde el CD de música escogido para el momento del autobús, la elección tan acertada de las lecturas durante la ceremonia, menciones especiales a testigo y ¡costurera!,  la visita inesperada a las amigas de la novia en la peluquería… ¡y muchísimos más!

Y por último, un gran banquete nupcial, donde no faltó un show cooking de jamón, una gran tabla de quesos y deliciosos aperitivos de boda (¡escogidos a conciencia!) durante el momento previo del cóctel, para pasar luego a una deliciosa cena con “la combinación perfecta entre foie y caramelo, seguida de un plato de pescado con hongos, sorbete y ternasco al más puro estilo de Aragón. A ello le siguió el postre, la barra libre y la recena…”

Momentos inolvidables y emotivos

Saioa nos relata que:

Los momentos más especiales fueron los previos a la ceremonia en las habitaciones con nuestros familiares más cercanos, la entrada con dos madrinas y dos padrinos hacia el altar y… la doble entrada. Pues ni la lluvia pudo evitar que nuestra boda fuera perfecta. Corriendo tuvimos que cambiar de escenario y, la segunda entrada, en lugar de ser con las madrinas y los padrinos, fue hecha por los novios, retomando el “hallelujah”.

También fue muy especial la salida del altar, cuando comenzó a sonar Bruno Mars y los ‘peques’ de la familia habían organizado un baile sorpresa. Tras él, nos fundimos en un abrazo.

De los momentos más emotivos, destacamos las lecturas. Todas ellas creadas a conciencia y nacidas del corazón. En ellas se habló de emociones, acogida, personas ausentes, amistad, amor, unión de dos tierras…

A estas lecturas, sumamos nuestros votos empoderados. Unos votos que no hablaban de promesas sino de sentimientos. De dos personas que deciden amarse y compartir su vida juntos.

También la entrega de regalos fue fascinante. Cumpleañeros, amigos de universidad, futuras parejas que se casan o que queremos que lo hagan, hermanos, primas y… nuestros padres. “El regalo más grande” fue compartir con ellos este día tan especial.

Un ramo de novia que se dividía en muchas partes. Partes para las primas, partes para la hermana y partes para las madres… ¡Precioso el momento! Ramos preservados que duran eternamente, como los recuerdos de este gran día.”

La reflexión final

El momento ‘a tu lado’ aglutina lo que fuimos, somos y seremos. Voces que cantan juntas, que corean por el amor y la amistad, que se sienten seguras de estar con quienes están y que aunque sean diferentes, se sienten unidas.

Después de una discoteca épica, grandes reinas del micrófono y coreografías de lo más variopintas, destacamos el premio borrajas, premio a los más “contentos” de la fiesta. Un hurra por Amaia, Sara y “el Chino” y también por sus áccesit: Iñaki, Iñigo, Miguel e Iván.

El premio al mejor plato estuvo muy repartido. Gustó mucho un pequeño aperitivo de sorpresa de huevo y los tres platos del menú. Si la elección dependiera de los novios, el pescado sería el ganador.

Destacamos la buena atención y la disposición del equipo del Castillo para adaptar los platos a personas con intolerancias alimenticias, así como su profesionalidad y atención en todo momento.

¡Sólo agradecer a todo el mundo su esencia, su buena compañía y decir que reviviremos este momento por siempre!

¡Gracias por todos los detalles, momentos, palabras, fotos, vídeos, bailes, sonrisas…!

Ah… y que seguimos limpiando monedas y haciendo pruebas que nuestros simpáticos amigos idearon para amenizarnos el verano.”

Agradecimientos

Sobre el vestido de novia…

“El vestido de novia fue obra de Victoria Imaz,  una atelier de Pamplona que hace diseños únicos con alma. El proceso de creación fue divertido y compartido con las personas más especiales: mi madre, mi hermana y mis primas. También con Yahaira y su equipo, que no dejaron de apoyarnos y de darnos confianza para visualizar el resultado final.

Partimos de combinaciones existentes, ideas que no podían faltar y buenos consejos. Muchas pruebas después, arreglos de última hora y plumas aladas… ¡ahí estaba EL VESTIDO!”

Sobre el traje del novio…

“El traje de novio también se compró en Pamplona, en Enzo Bari. Una tienda que supo captar la idea que Jesús tenía en mente. No quería ser un novio llamativo ni un novio clásico. Quería encontrar una percha a su medida y así fue. Un semichaqué y unos detalles en color azul, conjuntados con un corbatín y unos tirantes hicieron que luciera guapísimo. “

Sobre las fotos de la boda…

“Nuestros fotógrafos fueron Roma Photography by Anni. B. Heart. Un equipo de profesionales que nos hicieron sentir cómodos y que reflejaron la idea que teníamos: una boda familiar en la que los novios se funden con los invitados.

Todo comenzó en la preboda en Zaragoza, una preboda con mucho cierzo.

Luego llegó el día B con unas fotos en las en las habitaciones poco al uso. Participaron las personas más especiales para los novios y sorpresas que aguardaban a todos.”

 Más adelante la ceremonia, sus buenos momentos y el banquete. Conseguimos olvidarnos de que estaban presentes y eso hizo que el resultado fuera muy natural. Insistieron en hacernos alguna foto de pareja y quedaron espectaculares.

Flores, música, DJ, Wedding Planner…

Cómo no, destacamos el acompañamiento y la cercanía de Verónica, la wedding planner del Castillo. También el calor con el que el personal nos trató, su paciencia y su profesionalidad. Realmente fue clave para tener un día 10.

No podríamos terminar sin mencionar a ‘Maite Villar Peluqueros’, una segunda casa en formato salón de peluquería que asesoró y creó grandes lienzos el pasado 9 de junio.

Un escenario que entre planchas, secadores, horquillas y champange fue la antesala que toda novia, familia y amigas quisieran tener para su gran día. No podemos estar más agradecidos a todo el equipo, pero en especial mencionamos a Maite, más que una tía; y a María, más que una prima. Más que unas artistas de tijera y cepillo, más que unas sabias consejeras, más que todo lo tangible.

Reportaje elaborado por Saioa Villar y Castillo Bonavía